5 cosas que necesitas saber sobre la verdadera felicidad

La felicidad está a nuestro alrededor, pero algunos de nosotros estamos ciegos a su presencia. Puede ser difícil ver la felicidad a través de las heridas y los problemas del presente. El dolor, la soledad, las dificultades y los problemas de dinero pueden rodearnos como una espesa niebla. El sol puede brillar en la niebla, pero cuando estás dentro de esta niebla de angustia emocional, el sol puede parecer oscuro y distante. Tenemos que encender el fuego dentro de nosotros para quemar esa niebla. Las personas felices arden con una luz que les permite ver todas las alegrías del mundo y aleja los pensamientos y emociones oscuras. A algunas personas les resulta difícil encontrar esa chispa y encender su fuego porque piensan que la felicidad es algo que les sucede y no algo que crean para ellos mismos.




HE AQUÍ 5 SENCILLAS VERDADES SOBRE LA FELICIDAD QUE A VECES ESTÁN ENVUELTAS EN LA NIEBLA:

1. LA FELICIDAD ES UN VIAJE Y NO UN DESTINO.

La felicidad no es un lugar al que se llega. La felicidad es el viaje en sí. Todos los días tienes que elegir caminar por el camino de la felicidad y no por el de la infelicidad. Aprende a disfrutar del viaje. Disfruta de la vista por lo menos. Busca la felicidad dondequiera que te encuentres. También ayuda traer amigos para el viaje. Se paciente y busca cosas nuevas y maravillosas que podrías haberte perdido si hubieras revisado tu correo electrónico en su lugar.

2. TIENES QUE TRABAJAR PARA SER MÁS FELIZ.

Tienes que mantener el fuego ardiendo todos los días alimentándolo. Hacer cosas que sean amables, generosas o útiles puede traer felicidad a los demás. La felicidad es contagiosa, y cuando haces felices a los demás, también te sentirás feliz. Te sentirás al ver que la gente te aprecia y está agradecida por las cosas que haces por ellos. Hazlo algo por los demás todos los días y ellos te traerán alegría a cambio.

3. NOS ADAPTAMOS RÁPIDAMENTE.

Lo nuevo nos trae felicidad a corto plazo, pero nos acostumbramos rápidamente. Esa nueva casa, coche, televisión, relación o trabajo nos hará felices al principio, pero la novedad desaparecerá rápidamente. Nos acostumbramos y queremos más. Dejamos de apreciar lo que tenemos en nuestras vidas y deseamos algo más nuevo y brillante. Es parte de nuestra naturaleza y parece estar conectada a nosotros. Pero, podemos elegir estar agradecidos por las cosas y las personas que tenemos en nuestras vidas. Tenemos que recordar que tenemos suerte de tener lo que tenemos y que mucha gente tiene mucho menos que nosotros.

4. LA FELICIDAD Y EL PLACER NO SON LO MISMO.

Algunas personas confunden los placeres de la mente y el cuerpo con la verdadera felicidad. Se entregan a las drogas, al alcohol, a comer, al ejercicio, al sexo, a las prisas con adrenalina y a cualquier otra cosa que se pueda imaginar que estimule el cuerpo físico. Pero, estos placeres son fugaces y construimos una tolerancia a ellos. Necesitamos dosis más grandes e intensas de estos placeres para obtener el mismo efecto. Nos perdemos en nuestro deseo de perseguir al dragón.

La felicidad es un estado de ánimo y no uno del cuerpo. Un cuerpo sano con apetitos sanos puede ciertamente ayudarnos a alcanzar nuestra felicidad, pero una sobrecomplacencia en la gratificación física puede en realidad obstaculizar nuestro estado de felicidad. Demasiado poco y demasiado de algo puede alimentar la infelicidad. Tenemos que encontrar nuestra propia zona ideal de moderación para mantener la felicidad a largo plazo.




5. PARA CADA UNO ES DIFERENTE.

Lo que te hace feliz a ti puede ser fundamentalmente diferente de lo que hace feliz a los demás. Tienes que encontrar tu propio camino feliz. Otros caminarán contigo durante un tiempo, pero el camino es tuyo. Lo construyes a medida que avanzas con las experiencias y recuerdos que son exclusivamente tuyos. Lo que hace feliz a tu pareja, a tus amigos o a tu familia puede ser diferente de lo que alimenta tu fuego. Alimenta tu fuego con las cosas que te hacen feliz al mismo tiempo que alimentas el fuego de los que te rodean. Una vez que hayan encontrado su chispa y alimentado tu fuego hasta el punto en que hayas quemado la niebla a tu alrededor, entonces podrás acercarte a otros que aún están perdidos en su propia niebla. Muévete y deja que sientan tu calor. Deja que sientan tu felicidad mientras tú les ayudas lentamente a levantar la niebla a su alrededor.

Fotografía destacada de John Moeses Bauan en Unsplash.


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