6 Ejercicios de entrenamiento cerebral que hacen a la gente más feliz

Tu cerebro está simplemente construido con una mayor sensibilidad a las noticias desagradables. El sesgo es tan automático que puede ser detectado en la primera etapa del procesamiento de la información del cerebro“. Hara Estroff Marano: “El sesgo negativo de nuestro cerebro

EL SESGO DE LA NEGATIVIDAD

Muchas personas hacen del pensamiento negativo un hábito.




Estas ocho palabras pueden ser una píldora difícil de tragar, pero es una verdad desafortunada. He aquí un ejemplo de uno de los varios experimentos de John Cacioppo, psicólogo y profesor en la Universidad de Chicago:

Cacioppo mostró a un grupo de personas algunas imágenes conocidas por producir sentimientos positivos (por ejemplo, un animal bonito o un coche espectacular); luego mostró las mismas imágenes grupales asociadas con emociones negativas y neutrales.

Las imágenes de la corteza cerebral demuestran que el cerebro produce más actividad eléctrica después de los estímulos negativos. (La corteza cerebral juega un papel esencial en la conciencia.)

Atribuimos las tendencias del cerebro a centrarse en lo negativo -una vez más- a nuestra respuesta de luchar o huir.

Para anular la respuesta innata de la negatividad, debemos volver a entrenar nuestra mente y cerebro. Una de las mejores maneras de hacerlo es a través de ejercicios de pensamiento positivo.




Si hacemos habitual la práctica del pensamiento positivo, seremos testigos de transformaciones positivas en casi todas las áreas de la vida.

Comenzaremos a pensar, sentir y actuar con más positividad. A su vez, estos efectos mejorarán nuestras relaciones, nos harán más productivos, crearán poderosos sentimientos de gratitud y, en general, nos permitirán ver las cosas bajo una luz más positiva.

¿No sería eso muy grandioso?

¡Entonces, hagámoslo!

HE AQUÍ SEIS EJERCICIOS DE PENSAMIENTO POSITIVO:

1. SABOREAR EL MOMENTO PRESENTE

Martin Seligman, director de la Red de Psicología Positiva, enfatiza la importancia de definir cómo es una “buena vida” para nosotros.




Seligman recomienda lo que se llama el ejercicio del “día hermoso”. El ejercicio del día hermoso consiste en describir cómo se vería tu día ideal. Una vez que tengas tu esquema, pon en práctica cada paso mientras disfrutas del momento presente de cada situación.

2. RESPIRA CON ATENCIÓN

De los seis consejos, éste puede ser el más importante. Respirar tiene una increíble cantidad de poder cuando simplemente le prestas atención.

La mayoría de las veces, no somos conscientes de nuestra respiración. A menos que seas un maestro yogui o algo así, tu respiración “regular” probablemente no sea la óptima. La ira, la ansiedad, el miedo, el estrés y la tensión contribuyen casi automáticamente a una respiración menos profunda.

Todo lo que necesitas son cinco minutos. Ya sea que estés ansioso, triste o lo que sea, tómate cinco minutos unas cuantas veces al día para concentrarte en tu respiración.

Aquí tienes un ejercicio rápido:

– Siéntate derecho, pero no tenso. Hombros atrás, pecho afuera.

– Descansa tus manos en una posición tranquila.

– Ahora, centrándote en las sensaciones de las fosas nasales, respira profundamente durante 3 segundos. La inhalación debe llenar el abdomen y el diafragma.

– Con los labios entreabiertos, exhale lentamente durante seis segundos.

– Repita seis veces.

Una manera fácil de recordar el ejercicio es recordar los números 3-6-6. ¡Inhalaciones de 3 segundos, exhalaciones de 6 segundos, 6 veces!

Respirar tiene una increíble cantidad de poder cuando simplemente le prestas atención.

3. ESCUCHAR MÚSICA

Cualquier música que te ponga de buen humor, escúchala. Personalmente, este escritor encontró que la música relajante y meditativa y las mezclas con “ruido blanco” pueden hacer maravillas.

Se ha encontrado buena música en todo tipo de estudios para aumentar los químicos de “sentirse bien” en el cerebro.

¡Así que escucha música!

4. EXPRESAR GRATITUD

Está en la naturaleza humana pensar siempre en la “próxima gran cosa”, sea lo que sea que eso implique.

Mira tu propia vida. ¿Has construido alguna vez un escenario en el que se manifestara la “felicidad última”?

Cuando termine la universidad, seré feliz“, “Cuando llegue a esa hermosa casa…“, “Cuando consiga el trabajo quiero…“, “Cuando finalmente tenga el dinero que merezco…“, “Cuando me case…

No te equivoques. Todas estas son posiblemente cosas hermosas.

Pero pierden su poder para hacernos felices, sin embargo, cuando nos olvidamos de ellas. Practicar la gratitud es muy poderoso porque es un recordatorio de las cosas que ya tenemos. Además, puede recordarnos que no necesitamos muchas de las cosas que pensamos que necesitamos.

Práctica simple: escribe cada mañana tres cosas por las que estés agradecido.

5. SONRÍE

Sonreír de oreja a oreja tiene un tipo particular de magia.

Muchos estudios muestran que sonreír, nos guste o no, produce “felicidad” en el cerebro y el cuerpo.

En un estudio longitudinal de 30 años realizado en la Universidad de California-Berkeley, los investigadores examinaron las sonrisas de los estudiantes en un viejo anuario y midieron su bienestar y éxito.

Luego, los investigadores formularon la siguiente hipótesis: cuán satisfactorios y duraderos serían sus matrimonios, cuánta puntuación obtendrían en una prueba estandarizada de bienestar y cuán inspiradores serían para los demás.

Aquellos que sonrieron más en la foto de su anuario obtuvieron una puntuación más alta en todas las medidas anteriores.

6. SIMPLIFICAR

Ya sea que seamos adictos a nuestros teléfonos, comprando cosas que no necesitamos, comiendo en exceso o complicando demasiado el trabajo, muchos de nosotros podemos beneficiarnos de simplificar nuestras vidas.

Simplificando, y sus primos cercanos -el minimalismo o la limpieza- pueden hacer la vida más fácil.

Cuando se trata de eso, menos es más – y estas tres palabras mágicas se aplican a casi todo, incluyendo las posesiones. Está más allá del alcance de este artículo ahondar en todo lo que implica la simplificación, pero podría significar:

– menos ropa.

– menos desorden.

– más espacio abierto (en el trabajo y en su casa).

– eliminar las deudas.

– no tener coche.

– expectativas limitadas.

La lista es interminable. Y la retroalimentación es abrumadoramente positiva.


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