Si queremos criar niños más saludables, esto es lo que se debe hacer (según la ciencia)

Si queremos criar niños más saludables, esto es lo que se debe hacer (según la ciencia)

Todos nos advierten que si pasamos todo el día sentados, ya sea en casa o en la oficina, es perjudicial para nuestra salud. La ciencia lo ha demostrado, los médicos nos advierten todos los días, nuestra familia también lo hace.




La pregunta es, si conocemos este hecho, ¿por qué permitimos que nuestros hijos pasen 6 u 8 horas sentados en la escuela?

Ahora, los investigadores advierten que este sistema escolar posee una serie de problemas serios, tales como:

  • Al sobreproteger a nuestros niños y tratar de mantenerlos seguros a toda costa, aumentamos el peligro de que tengan problemas serios de salud;
  • La falta de actividad física hace que los niños sean más incapaces de concentrarse, lo que a su vez reduce su crecimiento académico;
  • Cuando los niños no se desempeñan en este modo de escolarización de bajo consumo de energía, los criticamos o incluso los castigamos por reaccionar de la manera en que se supone que deben reaccionar de forma natural.

Tomemos por ejemplo a los niños pequeños.

La mayoría de los chicos son muy bulliciosos. Siempre están moviéndose, jugando, corriendo, peleando, saltando, y así sucesivamente. A menudo son físicamente activos.

En la escuela, sin embargo, se ven obligados a permanecer sentados durante 8 horas seguidas, y cuando no lo hacen o no son capaces de concentrarse, los castigamos dándoles tareas extra o pidiéndoles que tomen clases adicionales, lo que paradójicamente los hace más físicamente inactivos y, por lo tanto, más propensos a tener un rendimiento inferior al normal.




Una investigación de la Universidad del este de Finlandia ha tratado recientemente de determinar si los niños a los que se les pidió que se sentaran durante largos períodos de tiempo tenían menos logros debido a la falta de actividad física.

En el estudio participaron 153 niños de entre 6 y 8 años. Los investigadores detrás del estudio registraron su actividad física y la cantidad de tiempo que pasaban sentados durante el día. Descubrieron que cuanto menos actividad física tenían los niños, más difícil les resultaba concentrarse y mejorar sus habilidades de lectura.

Sin embargo, esto no se aplica a las niñas. Los investigadores encuentran que esto puede deberse a que las niñas son psicológicamente diferentes de los niños en una forma en la que una niña no necesita moverse tanto como un niño. Además, la falta de actividad física no resulta en una pérdida de concentración en las niñas.

Y no se trata sólo de la reducción del éxito académico de los niños. De hecho, los científicos dicen que la inactividad física puede tener graves consecuencias tanto físicas como mentales en los niños.

Angela Hanscom, terapeuta ocupacional pediátrica, entrevistó a niños pequeños y les preguntó a qué juegos jugaban y a qué juegos les gustaba jugar. Algunos de ellos dijeron que no se les permitía jugar con ciertos juguetes porque se les había dicho que se iban a lastimar, lo cual era frustrante para ellos.




Al restringir así el movimiento de los niños, son más propensos a experimentar ira y frustración, lo que lleva a desarrollar un comportamiento agresivo y una incapacidad para controlar sus emociones.

«Los niños de primaria necesitan al menos tres horas de juego libre activo al día para mantener una buena salud y bienestar. Actualmente, sólo reciben una fracción«, escribe Hanscom.

Además, los niños con diagnóstico de TDAH están aumentando rápidamente y el número es mayor que nunca. ¿Por qué es eso? En primer lugar, porque la definición de TDAH se ha ampliado. Y, por otra parte, la razón es que restringimos el movimiento de los niños, lo que resulta en que reaccionan de la manera en que la naturaleza los concibió.

Seamos realistas: no permitimos que los niños jueguen al aire libre tanto como lo hacían en el pasado. Esto puede deberse a que ahora tienen más tareas y más actividades que necesitan hacer para reducir su tiempo libre para jugar.

Y este es un problema que puede llevar a graves problemas de salud y psicológicos en los niños a medida que crecen porque no se mueven tanto como necesitan.

¿La solución?

Lo primero sería incentivar a los maestros de escuela para que empiecen a introducir más actividad física en sus clases. Aunque es más fácil para los profesores controlar la clase si están sentados tranquilamente, esto no les beneficia en absoluto.

Permitir que los niños se muevan por el aula y sean más activos físicamente resultará en niños menos inquietos y más concentrados.

Fotografía: Ben White

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