3 Señales de que no estás deprimido – Sólo estás rodeado de imbéciles

Antes de que te diagnostiques depresión o baja autoestima, asegúrate de que no estás rodeado de imbéciles.”




Me enamoré de esta cita cuando la leí por primera vez. De hecho, me gustó tanto que no podía dejar de pensar en ello. No soy una persona que culpa a los demás por mis crisis y desde luego no por mi depresión.

Pero, cuando recuerdas todas las veces que permitiste que el comportamiento de alguien te menospreciara y afectara tus sentimientos, empiezas a darte cuenta de que podría haber algo de verdad en ello.

Sólo pregúntate, ¿cuántas veces has estado en una relación en la que la otra persona te ha hecho sentir como una mierda, y tú fuiste la que fue herida y deprimida al final?

Cuando lo piensas, hay gente ahí fuera que son unos imbéciles. Existen sólo para hacer caer a otros y no hay nada que puedas hacer para cambiarlos, porque eso es lo que son -está en su naturaleza- y puede que ni siquiera sean conscientes de ello.

Si tú tiene personas a tu alrededor que tienen estas 3 características – el problema de que te sientas deprimido no eres tú, sino ellos:




1. Los imbéciles están contentos con su estupidez

No me malinterpretes, por estúpido no quiero decir poco inteligente. Nadie puede ser inteligente todo el tiempo y saberlo todo. Ciertamente no sé nada del fútbol ni de ningún otro deporte, excepto que a veces es emocionante estar pendiente de un cambio. Pero, yo no voy por ahí y le enseño a alguien sobre el deporte.

Imbéciles, por otro lado, hagan eso. Están más que felices de morar gloriosamente en su estupidez y “enseñar” a otros sobre algo de lo que no saben nada.

2. Los imbéciles son odiosos y ruidosos

¿Has conocido a un idiota tímido y callado? Yo tampoco. La mayoría de los imbéciles que he conocido no pudieron mantener una conversación apropiada. No entendían el “dar” y “tomar” que requiere una conversación.

Se apoderan, gritan, comienzan su monólogo e invaden tu espacio personal como si el mundo girara en torno a ellos, y son los únicos que tienen algo interesante que decir. Tal vez no sean conscientes de que lo están haciendo en primer lugar, o pueden ser demasiado conscientes, y lo están haciendo a propósito para intimidar a otros. No mola.

3. Los idiotas son matones egoístas

Ser egoísta no es lo mismo que ser autosuficiente. Tener autoestima y poder cuidarte a ti mismo, tu estado mental y tus emociones, es una gran cosa.




Los imbéciles, sin embargo, son egoístas. Desestiman las opiniones y valores de los demás porque sólo se preocupan por los suyos. Incluso ridiculizan los sentimientos e ideas de otras personas, sólo para hacerse sentir importantes como si sus ideas y sentimientos fueran los únicos correctos.

Entonces, ¿por qué los imbéciles nos hacen sentir deprimidos?

Porque algunos de nosotros estamos preparados para ser amables. Nos enseñan desde una edad temprana a respetar a los demás, a esperar el turno mientras nos comunicamos, a valorar las opiniones de los demás y a no menospreciar o intimidar nunca a los demás. Las personas amables se identifican con los demás y siempre toman en consideración los sentimientos de los demás. Están tranquilos, y nunca hacen mucho ruido cuando expresan sus opiniones.

Por otro lado, los imbéciles nos hacen sentir estúpidos y ingenuos por ser amables. Ellos ven esta cualidad como un defecto y nos hacen cuestionarnos a nosotros mismos y a nuestros principios.

Esto conduce a una autoestima destrozada, lo que lleva a sentimientos de fatiga, desesperanza, tristeza y depresión.

¿Cómo puedes ayudarte y curarte a ti mismo?

Los imbéciles se pueden encontrar en todas partes: en tu escuela, entre tus amigos más cercanos, entre tus compañeros emocionales o entre los miembros de tu familia.

Lo mejor que puedes hacer es ser honesto contigo mismo y ver los verdaderos colores de la gente y no la imagen idealizada de ellos. El primer paso para recuperar la autoestima y comenzar el proceso de curación es empezar a reconocer a los imbéciles.

Pasar a la acción es el segundo paso que necesitas tomar. Incluso si el imbécil es tu prima o tu hermana, aunque no puedas cambiar ese hecho, siempre puedes tomar acción y apartarte de su presencia, o al menos reducir su presencia en tu vida.

Así que empieza a cuidarte. Come bien, duerme lo suficiente, consigue un nuevo hobby… cualquier cosa que te haga feliz. Sé fuerte y quiérete a ti mismo. No dejes que los imbéciles arruinen la maravillosa relación que tienes cotigo mismo.


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