5 pasos para superar tus miedos como introvertido/a

5 pasos para superar tus miedos como introvertido/a

Una de las mayores luchas para un introvertido es tener que lidiar con el miedo paralizante. Las investigaciones muestran que el cerebro introvertido es incitado a buscar la seguridad, por lo que los riesgos más pequeños provocan reacciones protectoras más a menudo que en los extrovertidos. Además, las personas introvertidas tienden a ser más sensibles a las emociones fuertes ya que se concentran más en sus sensaciones internas. Como resultado, el miedo está a la vanguardia de la situación y requiere la energía que de otra manera se necesitaría para llevar a cabo la tarea.




El miedo no es inherentemente negativo. Como toda emoción, es una reacción a la estimulación exterior o interior. Su propósito es decirnos cómo nos está afectando una determinada situación y movilizarnos para mantenerla o cambiarla. El problema comienza cuando el miedo se vuelve excesivo e impide el curso de acciones importantes. Para los introvertidos, el miedo a quedarse «congelado» ocurre comúnmente en situaciones sociales. Aquí tienes cinco pasos para superar su efecto y liberarte de este horrible captor.

1. Aprende cómo funciona
Antes de enfrentarse a un enemigo fuerte, es importante conocer sus puntos fuertes y débiles. Infórmate sobre tu área de interés. ¿Cómo interfiere el miedo al fracaso en tu vida académica? ¿Es el miedo un obstáculo invisible para tener relaciones significativas? ¿Cuáles son los signos físicos y psicológicos del miedo? Después de que reúnas el conocimiento básico sobre el ‘miedo’, puedes comenzar a aplicar esta información a tu experiencia particular y te sentirás más capaz de enfrentarlo. Ten en cuenta que todos los recursos que has encontrado, tales como libros, artículos, sitios web o profesionales de la psicología pueden ayudarte en este largo viaje.

2. Ser consciente de tu miedo
Una vez que te familiarices con el «miedo», es hora de examinar tus propios sentimientos. ¿Cómo te hace sentir? Enfócate en la ubicación de esa sensación en tu cuerpo. ¿Puedes sentirlo en tu vientre, en tu pecho o en tu garganta? Conoce tu miedo para que la próxima vez que aparezca puedas identificarlo rápidamente y trabajar contra él de manera más efectiva. Seth Godin incluso aconseja nombrar tu miedo en voz alta, con tanto detalle como puedas, para ahuyentarlo.

3. Afróntalo (con delicadeza)
También es importante que aceptes el miedo en lugar de tratar de encubrirlo o negarlo. Los introvertidos tienden a evitar lidiar con sentimientos negativos, lo que puede llevar a la etapa de «congelación» que estamos tratando de superar. Una vez que empieces a notar las señales que exploras en el segundo paso, asume que el miedo está haciendo su aparición y revisa todas las estrategias que ya has aprendido (¡mira el primer paso!). Esta tarea puede ser realmente desalentadora. Tenlo en cuenta y sé amable contigo mismo. No te rindas si en tu primer intento de enfrentarte al miedo terminas huyendo. Los hábitos son fuertes y cambiarlos toma tiempo y mucho esfuerzo. Cualquier pequeño paso te llevará a la mejora. Una vez que empieces a establecer nuevas conductas, éstas se fortalecerán y no te costará tanto esfuerzo mantenerlas en el futuro.

4. Recuerda por qué es importante
¿Alguna vez te has preguntado cómo los extrovertidos pueden comportarse tan alegremente en los escenarios sociales más aterradores? Una de las razones es que la interacción social es una recompensa tan grande que menosprecia la emoción del miedo. De esta manera, los riesgos potenciales parecen superables en comparación con la posible compensación. Para los introvertidos, el enfoque interno hace que el miedo parezca más grande de lo que es, especialmente porque los enfoques sociales no parecen tan atractivos. Así, nuestro cerebro se acostumbra a evitar situaciones en las que aparece este miedo.




Sin embargo, es un mecanismo engañoso: ¡algunas interacciones son importantes! Tienes que decirte esto a ti mismo cuando te enfrentes a una situación social desafiante en lugar de dejar que tus hábitos te lleven a un lugar seguro. ¿Por qué necesito involucrarme en esta conversación? ¿Cómo me ayudará el contacto con estas personas en futuras ocasiones? ¿Qué perderé si evito esta reunión sólo por este sentimiento momentáneo? Responder a estas preguntas te dará el tiempo que necesitas para calmarte al mismo tiempo que estableces el poder de la toma de decisiones en tu mente consciente en lugar del inconsciente, que te conduce de acuerdo a experiencias y hábitos pasados. Tu conciencia activa es mucho más selectiva, así que ¡fuérzate a usarla! Equilibra los riesgos y las recompensas de la situación actual y decide tú mismo.

5. ¡Repite!
Como sabes, los seres humanos son animales de costumbres. Nuestro cerebro necesita consistencia para aprender a manejar diferentes situaciones y desarrollar un cierto comportamiento (también conocido como hábitos) que se ajuste mejor a ellas. Este mecanismo permite que nuestros cerebros ahorren energía para otras tareas, lo que finalmente es el objetivo principal. Sin embargo, el mundo es impredecible y nosotros siempre confiamos en acciones que tuvieron éxito en experiencias anteriores. Como resultado, es posible que necesitemos invertir algo de energía en aquellas circunstancias críticas en las que nuestro comportamiento aprendido puede llevarnos a un resultado no deseado. Sólo puedes hacer esto poniéndote en diferentes situaciones y conduciendo conscientemente tu comportamiento, aprendiendo de tus resultados y ajustando progresivamente tus reacciones a cada escenario. La perfección nunca será una opción, así que tómatelo con calma. Encuentra lo que funciona para ti y te hace sentir bien.

El miedo puede ser confuso. Después de todo, su propósito es advertirnos sobre el peligro, por lo que prepara nuestro cuerpo para dar una reacción adecuada: huir (escapar), luchar, detenerse o apaciguar. La introversión normalmente lleva a la huida, lo que puede ser una ventaja en algunos momentos y un completo error en otros. Manejar el comportamiento internalizado es difícil porque la mayoría de las veces ni siquiera somos conscientes de ello. Y causa mucho daño. De todos modos, ¿cuál es el mejor rasgo de los introvertidos si no miran a su interior? La paciencia y la acción te harán crecer.

Fotografía: Angélica Echeverry

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